Río Cuarto 25 de
Enero de 2016
“Acuérdate, Señor, de tu misericordia
y de tu amor; que son eternos.”(Sal25)
Misericordia es el acto
ultimo y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro, la ley que habita
en nuestro corazón cuando se mira con ojos sinceros al hermano que se encuentra
en el camino de la vida, porque abre en el corazón la esperanza de ser amados a
pesar del límite de nuestro pecado.
En el año que el papa
Francisco ha anunciado un jubileo extraordinario de la misericordia desde el
espacio de eco-conversión queremos acercarnos al misterio de la misericordia
junto a los cartoneros.
En
la Encíclica Ladato Si, Francisco nos dice sobre los problemas ambientales que
hoy queremos iluminar con la misericordia:
“Estas situaciones provocan el gemido de la hermana tierra, que se une al
gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo”
Porque
son ellos los principales agentes del reciclado y el cuidado del ambiente en la
ciudad y al mismo tiempo son ellos explotados y marginados a quienes atraviesan
las peores calamidades humanas consecuencia de la pobreza y la marginación de
los hermanos
Francisco nos invita en
el punto 15 de la exhortación sobre la misericordia: “…realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las
más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo
moderno dramáticamente crea. ¡Cuántas situaciones de precariedad y sufrimiento existen
en el mundo de hoy! Cuantas heridas sellan la carne de muchos que no tienen voz
porque su grito se ha debilitado y silenciado a causa de la indiferencia de los
pueblos ricos.
No caigamos en la indiferencia!!;
nos dice el papa Francisco. Es por ello que acompañamos a la cooperativa de
cartoneros desde el años pasado sabiendo que es mayor los que recibimos de
ellos en lo cotidiano y en el aporte al medio ambiente que nuestras limitadas
fuerzas de ayudarlos con sus innumerables necesidades de techo, tierra,
trabajo.
Algunos cartoneros de Río Cuarto el año pasado
tuvieron la suerte de escuchar a Francisco en Bolivia y estar cerca de él.
Multiplicar esas palabras que le devuelvan la dignidad de la acción es nuestra
tarea para este año: ¿Qué puedo hacer yo, cartonero, catadora, pepenador,
recicladora frente a tantos problemas si apenas gano para comer? ¿Qué puedo
hacer yo artesano, vendedor ambulante, transportista, trabajador excluido si ni
siquiera tengo derechos laborales? ¿Qué puedo hacer yo, campesina, indígena,
pescador que apenas puedo resistir el avasallamiento de las grandes
corporaciones? ¿Qué puedo hacer yo desde mi villa, mi chabola, mi población, mi
rancherío cuando soy diariamente discriminado y marginado? ¿Qué puede hacer ese
estudiante, ese joven, ese militante, ese misionero que patea las barriadas y
los parajes con el corazón lleno de sueños pero casi sin ninguna solución para
sus problemas?
Pueden hacer mucho. Pueden hacer mucho. Ustedes, los
más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me
atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus
manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la
búsqueda cotidiana de «las tres T» ¿De acuerdo?
(trabajo, techo, tierra) y también, en su participación protagónica en
los grandes procesos de cambio, Cambios nacionales, cambios regionales y
cambios mundiales. ¡No se achiquen!
Este Jubileo de la
misericordia tiene muchos gestos, nuestro obispo el año pasado abrió la Puerta
Santa en la catedral y el significado es proclamar el Año Santo “…Anunciar a los pobres la Buena Nueva,
proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar
libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.”
En el capítulo 25 del
Levítico se nos enseña que en el año jubilar se deben perdonar las deudas,
dejar descansar la tierra y los trabajadores, no dañar al hermano, no se debe
engañar en los negocios y mantener precios justos.
El Miércoles 10 de
febrero empieza la cuaresma y Francisco no pide un ayuno de comida sino de injusticia
citando a Isaías nos dije: Este es el ayuno que yo deseo: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en
libertad los oprimidos y romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento
y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que va desnudo y no abandonar a
tus semejantes.
Nuestro Jubileo de los
cartoneros será entonces llevar este mensaje, cuidar la naturaleza y pedir por
una ley de reciclado con inclusión social que dignifique a las 700 personas que
se dedican a la actividad.


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